Experiencias y desafíos de la relación Estado, partido, movimiento social y pueblo organizado

Rodrigo José Cerritos

Compañeras y compañeros:

Schafik Jorge Hándal está vivo: vive en los avances y victorias del FMLN, vive en las luchas sociales populares y vive en el corazón del pueblo salvadoreño, que lucha por una sociedad democrática, revolucionaria y socialista.

¡Que viva Schafik!

Agradezco la oportunidad de compartir con cada uno de ustedes y de tener el verdadero honor de saludarlos y de hablar un poco sobre el legado de un verdadero revolucionario. La vida de Schafik, su pensamiento y su práctica revolucionaria tienen herederos y herederas: nosotros, ustedes, hombres y mujeres, tenemos el compromiso histórico de hacer que Schafik viva hoy, mañana y siempre. Pero, mantener vivo su pensamiento y su obra transformadora solo es posible si luchamos y si actualizamos su legado, que nos enseña que: «entramos en el sistema para cambiar el sistema; no para que el sistema nos cambie a nosotros».[1]

El pensamiento de Schafik mantiene su vigencia en el actual contexto mundial, latinoamericano y nacional, en especial, con este nuevo viraje de contraofensiva imperialista por el que atravesamos.

Uno de los elementos de la estrategia imperialista consiste en hegemonizar el llamado pensamiento único, es decir, el pensamiento neoliberal, no solo para desarmar política e ideológicamente a los partidos políticos revolucionarios, sino también a los movimientos sociales, a los sindicatos y a las ONG, a estos últimos, por medio del «solidarismo» y la manipulación social, intentando robar nuestras banderas de luchas, como la trasparencia y la anticorrupción, intentando generar desesperanza, adormecimiento, división en las fuerzas progresistas con el objetivo que nuestro partido desacumule fuerza, rompa alianzas, pero también para estimular la despolitización del pueblo y debilitar la conciencia social de sectores organizados y del pueblo en general.

En estos momentos de contraofensiva del imperialismo y las oligarquías en la región, es vital continuar la lucha y construir poder popular, lo que requiere liderazgos fuertes y, sobre todo, un altísimo nivel de conciencia y organización popular, que llegue a impregnar a todas y todos, y que ponga de pie a las trabajadoras y los trabajadores, y al pueblo entero. Todo esto es posible si las fuerzas revolucionarias, organizadas, dirigidas y movilizadas por nuestro partido el FMLN, logramos ganar el corazón y la mente del pueblo. Eso significa que cada uno de nosotras y nosotros, que somos el partido, debemos hacer que nuestros corazones palpiten a la par del pueblo y que nuestras acciones influyan a favor de la conquista de crecientes espacios de poder en la sociedad: en ADESCOS, consejos ciudadanos, iglesias, comités de padres de familia en escuelas, cooperativas, sindicatos y todo tipo de organización social.

Para los revolucionarios de América Latina, en especial, para el comandante Simón, llegar al gobierno, como conquista histórica y ostentar parte del poder temporal que está en disputa mediante elecciones, implica tener claro que: «nuestra misión no cambia, pero se hace más dura, más compleja»,[2] ya que nos enfrentamos en gran escala a la remodelación del pensamiento de la sociedad, mediante la manipulación de las mentes. Por tanto, contrarrestar esa lógica de desinformación, desenmascarar y enfrentar a los instrumentos de desestabilización y boicot como la Sala de lo Constitucional, FUSADES, ANEP, embajadas imperialistas, supuestas organizaciones de la sociedad civil, sindicatos amarillistas y medios de comunicación tradicional, es parte vital para la misión revolucionaria.

Desarrollar la lucha revolucionaria en el momento actual implica avanzar en el perfeccionamiento simultáneo de distintas formas de lucha, integradas de manera sólida e inteligente, significa hacer de la lucha electoral, que es la predominante y la principal, la vía para alcanzar el poder, uniendo al movimiento popular, al pueblo organizado, al FMLN. Con el pueblo todo; sin el pueblo nada. Tenemos que obtener resultados que inclinen decisivamente la correlación de fuerzas a nuestro favor en las elecciones de alcaldes y diputados de 2018, y mantener la Presidencia de la República en el 2019. Esto será posible si cada uno de nosotras y nosotros comprendemos que la lucha electoral debe estar en función de ampliar la conciencia, de comunicarle eficazmente al pueblo las razones por las cuales el FMLN debe continuar como primera fuerza de El Salvador. Es preciso explicarle al país la urgencia de: reformar el sistema de pensiones, garantizar el derecho humano al agua y la alimentación, defender el incremento al salario mínimo, realizar una reforma progresiva del sistema fiscal, alcanzar la soberanía alimentaria, defender el medio ambiente y preservar la inversión social mediante la organización consciente del pueblo, un pueblo que antes estaba olvidado y marginado por gobiernos neoliberales. En resumen, tenemos que enraizar al partido con el pueblo, para que las elecciones sean traducidas en conquistas concretases para la gente. Para esto es necesario ser verdaderamente democráticos y revolucionarios, es entender que los trabajadores y el pueblo participen en la gestión económica, política y social, es construir juntos el control popular de la administración pública, es estar con el pueblo siempre. Porque solo como FMLN no seremos capaz de hacer las transformaciones, si no es con el pueblo y para el pueblo. Ser revolucionarios es creer en el pueblo y su capacidad creadora.

Por lo tanto los procesos electorales son una oportunidad para comunicar las propuestas revolucionarias a la gente. Las elecciones son «instrumento movilizador y organizador del pueblo, consolidador de las alianzas anti neoliberales, fuentes de acumulación de fuerza social y de construcción de poder popular, enrumbado hacia el cambio de la correlación, hacia la revolución»,[3] es decir, generar entusiasmo, participación, acción organizada y decidida.

En América Latina debemos consolidar el cúmulo político que hemos cosechado. Para ello es preciso construir la amalgama perfecta entre: Estado, partido, movimiento popular y pueblo organizado. Eso es crear poder popular.

En nuestro país existe un equilibrio de fuerzas entre el FMLN y la ultraderecha, tal como lo debatimos en la tesis 70 de Documento sobre Formación Económico Social del I Congreso del FMLN «Schafik Hándal». Nuestra tarea principal es romper ese equilibrio, mediante una construcción conjunta de poder popular en la que participen el FMLN, el movimiento social y el gobierno. Es por eso que hoy a 11 años de la partida física de Schafik, en este III Seminario del Pensamiento de nuestro amigo, compañero, padre y líder revolucionario nos hacemos algunas preguntas:

¿Que nos aconsejaría Schafik?

¿Qué reflexiones haría sobre los retos y desafíos que tenemos?

¿Qué misión debemos cumplir para hacer vivo el legado de Schafik?

Si Schafik ¿somos todos y todas?

¿Que hemos hechos cada uno de nosotras y nosotros por construir poder popular, por construir hegemonía revolucionaria?

¿Qué tipo de militantes necesita el partido?

Responder a estas preguntas pasa por estudiar la vida y obra de Schafik. Responder a estas preguntas también pasa por sistematizar el cúmulo de experiencia y sabiduría de la militancia revolucionara, de las estructuras municipales y departamentales, de la claridad y la unidad de nuestra comandancia general, de la dirección de nuestro partido. Estas preguntas fueron debatidas y reflexionadas ampliamente, hablamos de los resultados del I Congreso del FMLN el año pasado y sus tres documentos finales. Por lo tanto nuestra misión ha sido expresada y lo que debemos decir es manos a la obra.

Schafik nos habla sobre nuestro partido. Encontramos en su vida y en su visión revolucionaria elementos para retomar en la vida orgánica del día a día en nuestro devenir, en especial en estos momentos de contraofensiva imperial y oligárquica:

Unidad Partidaria

Construir la verdadera unidad partidaria a la altura del momento histórico que vive el partido. Eso presupone dejar atrás la visión sectaria. La unidad interna del partido no puede ser la unidad «pegada con chicle» de los grupos que se forman sobre la base de intereses electorales. Necesitamos una unidad más inteligente, más elástica. Cualquier cosa que nos divida debe dejarse a un lado en función de intereses superiores. «La unidad es condición indispensable para resistir, consolidarnos, avanzar, renovarnos y seguir siendo revolucionarios».[4] En los Lineamientos del Trabajo Partidario en su Tesis 68 expresa la necesidad de la unidad.

Organización

Ser un partido lo suficientemente grande para poder relacionarnos a gran escala con el pueblo, en cuyo seno se plantea la disputa del corazón y la mente de la gente. Mientras más grande sea el partido, mayor formación política e ideológica necesita, ya que el propio partido está en disputa con el sistema. Por lo cual la Tesis 112 de Lineamientos para el trabajo partidario dice: «para dar el salto cualitativo necesario en materia estructural y organizativa, el FMLN perfeccionara su política de cuadros y su estructura nacional de comités de base».

Schafik dice:

Yo sostengo que para enfrentar y derrotar la ofensiva mediático política, el FMLN debe estar siempre en contacto con la población, informándole de todo y presentándole nuestras propuestas […] Un partido que sus afiliados se conviertan en militantes organizados en Comité de Bases que mantengan una relación y sistemática con la población y su entorno.[5]

Esta posición de Schafik concuerda con las Tesis de Lineamientos para el Trabajo del Partido.

Militantes del FMLN

El FMLN necesita que las y los militantes seamos: comunicadores, organizadores, educadores y movilizadores. Como comunicadores debemos divulgar los logros del partido, del gobierno, promover y defender las ideas y proyecto político junto al pueblo. Como organizadores debemos pertenecer a un comité de base y participar activamente en todas las tareas. Como educadores dar la batalla de las ideas mediante el estudio y la formación política ideológica que debemos de reproducirla y llevarla a la práctica todos los días de nuestra vida. Como movilizadores ser capaz de mover mentes y corazones en la lucha de calle, politizado nuestras acciones, tener la capacidad y la iniciativa para generar formas de movilización en beneficio del pueblo y con el pueblo. Debemos facilitar la movilización del pueblo para generar la cultura política libertadora.

Vanguardia

Desarrollar más a fondo la idea de cómo es la vanguardia revolucionaria del FMLN, cuáles son sus métodos, su estilo, su vinculación con las masas. Esto quiere decir que tenemos que darle prioridad absoluta a la vinculación con las masas, pues solo desde allí se puede cumplir ese proceso. El papel de vanguardia como partido se ejerce o se pierde en cada momento, en dependencia de que las masas la sigan o no. Nuestro partido debe vincularse profundamente con la población, fortalecer el trabajo de los movimientos sociales y populares para dar un salto cualitativo con amplitud y profundidad territorial, un movimiento versátil, multiforme e innovador con conciencia propia, clasista y revolucionaria, ideológica y políticamente enlazado con nuestro partido capaz de combinar la lucha reivindicativa, social y política. (Tesis 87).

Para llevarles las ideas revolucionarias y acumular fuerza social, ello solo puede lograrlo partiendo de poner en práctica la Tesis 126:

[…] una tarea de toda y todo militante y afiliado es atraer, en forma constante y sistemática, a sus amigos y amigas al partido. Las y los militantes deben atender, formar política e ideológicamente y educar en la línea del partido a las y los afiliados, y a todas y todos los amigos que logren atraer, con el propósito de convertiros en nuevas y nuevos militantes.

Movimiento popular y pueblo organizado: el sujeto social de la revolución

El sujeto social de la revolución debemos entender bien el concepto y como desarrollara en la sociedad, porque la clase proletaria en si no es sujeto revolucionario a estos hay que ganarlos para la revolución. Si se hace un gran trabajo con el movimiento de trabajadores se puede lograr que una gran parte, por lo menos la organizada, sea revolucionar. Solo las masas más avanzadas y la militancia de las organizaciones revolucionarias tienen como perspectiva el socialismo. Los clásicos nos enseñaron que el movimiento espontáneo de los trabajadores no lleva de por sí al socialismo, lleva al reformismo.

La lucha por el socialismo solo es posible si existe una vanguardia portadora del pensamiento y del proyecto socialista, que sabe elaborar una línea política acertada, llevarla a las grandes masas y vincularse profundamente a ellas, para poder impulsarlas y conducirlas a las acciones revolucionarias más resueltas, intrépidas y victoriosas. Schafik compartía lo que Lenin sostenía que la vanguardia no debía ponerse a la cola del movimiento espontáneo, puramente reivindicativo, económico, reformista, sino que debía elevarlo al nivel de la lucha revolucionaria por la conquista del poder y la transformación de la sociedad.

El carácter revolucionario es una toma de conciencia y no ocurre espontáneamente, sino que es necesario que haya una vanguardia que realice un trabajo político y organizativo, verdaderamente sistemático, y una lucha correcta, que emplee métodos que sean capaces de llevar al agrupamiento de este sujeto que va a hacer la revolución. Por lo tanto, el movimiento popular debemos entenderlo como organizaciones sociales con vocación de poder, articuladas en función de impulsar el proyecto político revolucionario socialista. Como militantes del FMLN es dirigir la el movimiento social para que sea se transforme en movimiento popular. Algunas tareas serán:

  • Construcción y fortalecimiento de movimientos populares fuertes que tengan organización social y sindical con lucha política, económica y social con definición ideológica y con claridad del proyecto político por construir sociedades democráticas revolucionarias y socialistas. Para lo cual el movimiento popular debe estar preparado para resistir la ofensiva ideológica que se realiza por medios de foros, conferencias, seminarios, cursillitos, solidarismos financieros para despolitizar la lucha revolucionaria y convertirla en luchas economicistas es decir solo salariales. Esta tarea es importante por lo que el partido debe fundirse con el pueblo y construir la fuerza social y política capaz de cambiar el sistema
  • Schafik sabía que arena y sus instrumentos generan falsas posiciones que buscan desarmar ideológicamente y desmovilizar las organizaciones populares. Ese bombardeo de desarme se observa cuando se crean opiniones, dichos, mensajes subliminales que buscan separar la militancia sindical y partidaria de la dirección. Tesis 78.2 dice: «La campaña de los centros de poder imperialistas para desacreditar la política como medio de lucha popular e impregnar en la conciencia social la idea que existe una supuesta contradicción entre la lucha política y lucha social». Y la Tesis 78.3 dice «La penetración y proliferación de ONG’s como mecanismos de cooptación de organizaciones, dirigentes, cuadros y activistas populares»

Si se intenta manejar a las masas como se maneja el ejército, por órdenes, que es una forma de verticalismo, se fracasa, como hay múltiple pruebas de ello, se debe a que incurrimos en el error de intentar conducir al movimiento de masas por órdenes. Schafik creía en la necesidad de aprender a escuchar. El dialogo con las masas populares es exigencia radical de toda revolución autentica. Hay que hablar con la gente y de todo el pensamiento que se recoge, sintetizar aquello que pueda generar acción y unir en torno a la acción, porque en las masas también hay pensamientos pesimistas, negativos que deben recogerse y analizarse. ¿Dónde está entonces el papel de la vanguardia? En lograr que toda esta multiplicidad de ideas se sintetice lo positivo, lo que puede dar base a un proceso de lucha. La dirección debe recoger, sintetizar y lanzar orientaciones que nazcan de ahí y que, efectivamente, por ser las más positivas, las más avanzadas o las que permiten construir procesos organizativos, son las que van a llevar, sino a toda la masa, al menos a una parte importante de ella a incorporarse a la lucha, de tal manera que las acciones realizadas tengan su base en el pensamiento, la opinión y el estado de ánimo de las masas. Debemos estar listos y abiertos al dialogo con las masas populares, es una exigencia radical de toda revolución autentica. Hacer del movimiento social el motor principal de los cambios en nuestro país, facilitarles su desarrollo y no sustituirlos ni utilizarlos. No debemos tenerle miedo al movimiento social. El partido y los funcionarios de gobierno debemos dialogar siempre y construir gobernanza juntos.

Gobierno con la gente

Mantener y consolidad una amplia alianza social y política que conlleve a un gobierno de unidad nacional con fuerzas de izquierda y progresistas para salir victoriosos en la lucha de ideas y de propuestas concretas de soluciones a problemas y sufrimientos, construyendo una extensa ramificada y poderosa organización popular.

Concertar y movilizar un amplio sistema de alianzas sociales y políticas vinculadas profundamente al FMLN con un creciente del movimiento social; en fin, logrando un gran vuelco la correlación de fuerzas a favor nuestro…[6]

Es necesario establecer una correlación social y política de fuerzas que permita por completo y definitivo desmontaje del neoliberalismo, derrotar la multifacética y sistemática estrategia de boicot y sabotaje a la gestión de nuestro gobierno. Por eso es vital lograr lo que nos dice Schafik, hacer que el pueblo se vuelque a favor del FMLN y se traduzca en más diputados y diputadas y mucho mas concejos municipales ganados en elecciones 2018 y así dar un salto de calidad y afianzar el rumbo de la revolución democrática en nuestro país triunfando en las elecciones presidenciales del 2019. Para esto debemos demostrar cada día mas que gobernamos con el pueblo y para el pueblo, desde abajo hacia arriba, que la administración publica es con la gente y no para la gente. Gobernar de cara al pueblo para hacer que la gente sea el motor principal de los cambios.

Finalmente debemos transformar el Estado, romper la cadena de fuerza del Estado burgués al servicio de la oligarquía para tener un Estado fuerte, redistribuidor del ingreso y al servicio de la población tal como se plantea en la Tesis 3.1 sobre el Rol del Estado en el Documento sobre programa y estrategia partidaria son tareas que debemos conquistar. Construir un Estado que defienda el interés del pueblo y bajo el control del pueblo.

Agradezco la oportunidad de haber construido juntos, participar y compartir estas ideas y acciones en este III Seminario Internacional sobre la Vigencia del Pensamiento e Schafik.

¡Schafik vive, vive!

¡La lucha sigue, sigue!

¡Porque la lucha… continúa!

Muchas gracias.

 

 

[1]    Schafik Jorge Hándal: El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador, San Salvador 1 de diciembre, 2005. p. 2.

[2]   Schafik Jorge Hándal: El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador, San Salvador, 1 de diciembre de 2005, p. 3.

[3]    Schafik Jorge Hándal: Debate de la Izquierda en América Latina, 27 de julio de 2004, p. 5.

[4]    Schafik Jorge Hándal: Discurso pronunciado en la Inauguración del Congreso Extraordinario del FSLN Managua, 20 de mayo de 1994.

[5]     Schafik Jorge Hándal: El FMLN y la vigencia del pensamiento revolucionario en El Salvador, op. cit., p. 5.

[6]    Ibíd., p. 19.

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