Perspectivas del proceso revolucionario cubano en la nueva coyuntura internacional

Dr. William Azcuy Silvestre.*  Ponencia presentada en el V Seminario Internacional  VIGENCIA DEL PENSAMIENTO DE SCHAFIK EN LA AMÉRICA LATINA DEL SIGLO XXI  “Los desafíos de la izquierda en América Latina y El Salvador HOY” – Enero 2020

El término crisis es un término ambivalente, pero lo esencial de este es que genera dos perspectivas, una es la de peligro, de cambios negativos, mientras que la otra es de posibilidad, de posibilidad de cambiar para mejorar. En el caso de Cuba, las crisis han permitido que perfeccionáramos nuestro socialismo, garantizando que la Revolución haya llegado a 61 años, pese a la hostilidad de los EE.UU.

El mundo de hoy es un mundo caótico, afectado por el neoliberalismo, el cambio climático, los conflictos armados y la profundización de la desigualdad. Es por ello que siempre debemos retomar lo dicho por el Comandante en Jefe Fidel castro en la Cumbre Iberoamericana en 1993, cuando alertaba que “El neoliberalismo no tiene porvenir y llegará el momento en que todo eso empiece a cuestionarse, pero tiene que pasar el tiempo y, mientras tanto, tenemos que estar ahí luchando por las cosas más justas, por las ideas más correctas, formando conciencia. Es muy importante que los pueblos tomen conciencia, y los pueblos van a tomar conciencia en la medida en que ven que estas recetas no resuelven los problemas”.

Es importante resaltar que cuando Fidel llamaba a tomar conciencia hacía alusión a crear una conciencia popular, pero no a través de consignas, sino llevando a cabo una preparación política de las masas. Esa preparación política es lo que ha garantizado la continuidad del proceso revolucionario cubano y su no existencia o mala praxis ha conllevado a duras derrotas en proyectos de izquierda en América Latina.

Nuestra Revolución ha enfrentado numerosos obstáculos a lo largo de sus más de 60 años, pero yo reflejaría a cinco como los principales. El primero de ellos fue el proceso de cambios estructurales necesarios para destruir el sistema de explotación, dominación y opresión que regía en el país y la dominación extranjera. Para ello se hizo necesaria la Ley de Reforma Agraria, la Campaña de Alfabetización, la nacionalización de empresa extranjeras, la eliminación del Ejército y la Policía batistianos y otras más, que reflejaban ya cual sería el signo de nuestro proceso revolucionario.

El segundo obstáculo ha sido el bloqueo económico, comercial y financiero aplicado por EE.UU. contra Cuba. Un bloqueo genocida que recibe el rechazo de la inmensa mayoría de los países que integran la ONU. Es llamativo que durante la actual administración republicana se toman medidas casi todas las semanas para recrudecer esta inhumana política.

El tercero son las campañas mediáticas contra Cuba, país al cual acusan de casi todos los males de la Humanidad, desde promover el terrorismo hasta apoyar la trata de personas. Las campañas contra los médicos cubanos es la última de estas campañas de descréditos contra la Isla.

Como cuarto aspecto está el desarrollo de acciones de subversión política ideológica contra la Isla. El gobierno de EE.UU. en los últimos tres años ha destinado más de 120 millones de dólares para promover la subversión en Cuba, dinero que ha sido despilfarrado inútilmente y ha servido, entre otras cosas, para financiar a delincuentes comunes que en los días recientes han profanado bustos de José Martí, evidenciando la baja catadura moral de los principales personeros de la contrarrevolución cubana radicada en EE.UU. y dentro de Cuba. Profanar a José Martí es el colmo de lo absurdo, porque Martí siempre ha significado unidad para los cubanos.

Por último, como quinto obstáculo, está la avalancha hegemónica neoliberal y la crisis del multilateralismo, este último aspecto evidenciado por la manipulación por parte de EE.UU. de la ONU y la OEA.

Cuando uno ve todos estos obstáculos se puede preguntar ¿cómo es que Cuba ha resistido? ¿Cómo Cuba ha llegado hasta aquí?

Esto ha sido posible por los principios en los cuales siempre se han fundamentado las respuestas dadas por la Revolución cubana a todas las crisis y procesos que ha enfrentado.

El primero de estos principios es que hemos tenido en cuenta que la unidad, la resistencia, la lucha y la emancipación son las claves de la victoria. Cuando falla algunos de estos elementos está uno condenado al fracaso.

Tenemos también la convicción de mantener siempre la soberanía, la independencia y la justicia social, sin concesiones de ningún tipo. El Che nos enseñó que al imperialismo no se le podía dar ninguna posibilidad y nosotros hemos tenido siempre presente esa máxima guevariana.

En Cuba además hemos tenido algo presente, que garantiza que las nuevas generaciones conozcan de donde vinieron y ello está en la continuidad y respeto al legado histórico de nuestros mártires y líderes. Tenemos bien claro que “pueblo que olvida su historia vuelve a vivirla”. Para nosotros la Historia es sagrada, al igual que la memoria de todos aquellos que hicieron posible con su lucha que triunfara la Revolución, pero en un proceso continuo, iniciado por los mambises en 1868 y que llega hasta nuestros días.

En nuestro país es obligatorio el conocimiento de nuestra Historia Patria, la cual se da desde los estudios primarios y llega hasta la Universidad. ¿Cómo lograr que un pueblo tenga convicción de lucha si no conoce su Historia? A veces vemos llamativo como el imperialismo llama a olvidar la Historia, a reescribirla y cómo otros países priorizan el estudio de la Historia de EE.UU., ignorando la suya propia.

Otro principio en el cual basamos nuestra obra es en el de mantener el enfoque de que la Revolución es para la mayoría: «Con todos y para el bien de todos», como decía José Martí. Siempre nuestros dirigentes han tenido presentes que el pueblo es el protagonista y el gobierno responde y representa los intereses de la mayoría. Por tal motivo es que el pueblo cubano apoya a sus dirigentes y ven a nuestro actual presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez como una continuidad de la obra de Fidel y Raúl.

La participación y transparencia en las principales decisiones que ha tomado la Revolución es otro principio. Ello se evidencia en el Referendo constitucional, en la amplia consulta popular sobre la conceptualización del modelo de sociedad que se quiere construir. Con esto el pueblo se siente identificado porque ve que sus criterios son tenidos en cuenta por sus representantes, en este caso el gobierno cubano.

Importante es también la consolidación de la experiencia acumulada en enfrentamiento a 60 años de agresión, esa experiencia ha consolidado la unidad popular. El pueblo de Cuba sabe bien quien es el causante de sus principales problemas y dificultades.

Hemos podido tener la creatividad y capacidad para compensar dificultades y encontrar soluciones. Nadie como el cubano para buscarle soluciones a los problemas, a veces de la forma más insospechada. Esa creatividad e inventiva también nos ha salvado en varias oportunidades.

Nuestra política exterior se ha basado siempre en ser coherente, teniendo como principios básicos el de la solidaridad, la autodeterminación, la igualdad y convirtiéndonos en gestor de la paz mundial. Solo en el caso de la solidaridad, ni en los momentos más duros hemos abandonado a nuestros amigos, Cuba siempre ha dado lo que tiene, no lo que le sobra. Aquí en el Salvador hay más de mil graduados en Cuba, eso es ejemplo de solidaridad. Y esos miles de graduados, en su gran mayoría, aplican esos principios en su quehacer diario.

En el plano económico nuestra economía se rige por el bienestar de la mayoría y por una estrategia de país soberano. Se controla la economía nacional y sus relaciones externas, se mantienen los servicios sociales básicos y la redistribución de las riquezas a favor de la mayoría.

En este mismo plano hay mayor participación y flexibilidad a nuevos actores económicos, aunque los principales medios de producción y sectores estratégicos en manos del Estado. No obstante, la pequeña y mediana propiedad privada es también un aspecto importante en nuestra economía, dando un aporte importante al crecimiento económico cubano.

Otro de los principios es la definición, validada en el consenso, de mantener el rumbo socialista del proyecto social cubano. Esto está refrendado en la nueva Constitución, donde se ratifica el carácter socialista de la Revolución cubana, lo cual fue apoyado por más del 85% de la población. Este apoyo se evidenció en los debates populares, donde el pueblo propuso y pudo ver después como muchos de sus planteamientos quedaron recogidos en la nueva Carta Magna cubana, aprobada a inicios del 2019.

A continuación haré mención de los principales logros de Cuba en el año 2019, un año bien difícil desde el punto de vista económico, donde el imperialismo ha recrudecido su hostilidad contra la Isla.

En este año recién concluido se aprobó la nueva Constitución con el apoyo mayoritario de la población, evidenciado en el proceso de consultas y en la propia votación.

Hubo un crecimiento de la economía un 0,5%, a pesar de escalada de las acciones de bloqueo. Se concluyeron más de 43 700 viviendas (+ 10 000 de lo planificado). Se realizaron fuertes inversiones en el transporte terrestre (300 ómnibus, 69 semiómnibus y 125 triciclos) y ferroviario (80 coches). Hubo un Incremento salarial en el sector presupuestado de la economía.

Se produjo la extensión y profundización de los servicios de telefonía y acceso a Internet (más de 6 millones de teléfonos móviles y más de 3 millones de usuarios con 3G y 4G). Esto desbarata las campañas enemigas de que los cubanos no tienen acceso a la información.

El turismo recibió más de 4 millones de turistas y 3 855 nuevas habitaciones están en explotación.

Desde el punto de vista social, pese a las dificultades, la tasa de mortalidad infantil fue de 5,0 por cada mil nacidos vivos y materna de 37,4 por cada 100 000 nacidos vivos. Estos son datos de un país del Primer Mundo y no de un país pobre y bloqueado. La esperanza de vida es 79,7 años.

Pese a las campañas enemigas hay permanencia de la colaboración médica en otros pueblos, a pesar de las campañas mediáticas. Cuba se cataloga por la ONU y UNESCO como el único país de América Latina y El Caribe que cumplió los objetivos globales de la educación para todos.

Hemos también desarrollado la biotecnología, elaborando fármacos contra enfermedades como el cáncer y la diabetes.

Nuestro Presidente, recientemente en su discurso ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, máximo órgano de gobierno en Cuba, expresaba “Queremos que la decencia, la belleza, el buen gusto y la cultura del detalle, se instale en nuestras ciudades y que las mejores prácticas productivas hagan florecer nuestros campos. Queremos que el trabajo honrado y la eficiencia les ganen la guerra a las ilegalidades, al burocratismo, al acomodamiento, a la inercia y a la apatía”. Esa es la lucha que tenemos hoy, ese es el gran reto que tienen ante sí los millones de cubanos que viven en Cuba y que en otros países apoyan nuestro proceso revolucionario.

Para concluir quiero traer de nuevo a colación palabras de nuestro Comandante en Jefe, faro y guía de nuestro proceso. Este es una ocasión expresó “En este mundo real, que debe ser cambiado, todo estratega y táctico revolucionario tiene el deber de concebir una estrategia y una táctica que conduzcan al objetivo fundamental de cambiar ese mundo real. Ninguna táctica o estrategia que desuna sería buena. El mundo está desesperadamente necesitado de una unidad, y si no conseguimos conciliar el mínimo de esa unidad, no llegaremos a ninguna parte”.

Aquí la esencia es la unidad, sin unidad no hubiésemos podido llegar a donde hemos llegado. No por gusto nuestros enemigos llamar a que tengamos pluripartidismo, como si pluripartidismo fuese sinónimo de democracia. Cuba tuvo pluripartidismo y este solo sirvió para agudizar todos los males sociales de una república neocolonial, sometida por los designios de Estados Unidos.

La unidad ha sido el principal aporte de Cuba al movimiento revolucionario y debe ser tomado en cuenta por la izquierda si quiere sobreponerse a las derrotas.

Esta unidad viene desde Martí, quien para preparar la guerra necesaria, teniendo en cuenta los errores de la Guerra de los Diez años, supo unir a los pinos viejos y a los pinos nuevos; supo unir a los veteranos con los jóvenes. Creó un partido, el partido que unió a los cubanos para la guerra. Fidel también siguió ese ejemplo y el Partido Comunista de Cuba es continuidad del Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí.

¿Tenemos retos? Sí, tenemos muchos retos. ¿Tenemos desafíos? Sí, tenemos muchos desafíos. Estos son mantener la unidad, mantener las conquistas sociales, mantener la independencia y la soberanía nacional y resistir las agresiones imperialistas. Con todo ello logramos garantizar la continuidad del proceso revolucionario cubano.

*Tercer Secretario de la Embajada de la República de Cuba en El Salvador.

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